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Sunday
Apr102011

Obispo de Arecibo se expresa sobre legislación del adulterio

A continuación, el comunicado de prensa difundido por el Obispado de Arecibo, sobre las declaraciones del Obispo Daniel Fernández en torno al debate legislativo sobre el adulterio. Adjunto el texto completo de la carta (p2, p3 y p4).

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Obispo de Arecibo se expresa sobre legislación del adulterio 

El Obispo católico de Arecibo, Monseñor Daniel Fernández Torres, envió una carta a los legisladores y al gobernador Luis Fortuño, para expresar su preocupación en torno al debate público por las propuestas enmiendas a la Ley 54 en materia de adulterio y uniones entre personas del mismo sexo, así como la posible eliminación del adulterio como delito contra la familia en el Código Penal. 

En la misiva, el Obispo expresó: “No cabe duda que la violencia, todo tipo de violencia, es un grave mal que muchas veces hunde sus raíces en heridas de la infancia, que provienen de la desintegración familiar en algunos casos, precisamente, causada por el adulterio. En otros hogares, el mismo adulterio ha sido el generador de la violencia que, en ocasiones, termina en suicidio del agresor. Toda legislación que tenga como base atacar el problema de la violencia, debe también promover el valor de la familia y su protección fundamental como célula básica de la sociedad”. 

A su vez, recordó que existen disposiciones de ley análogas que cobijan a las víctimas de cualquier tipo de violencia y que cobijar las relaciones adulterinas dentro de la Ley 54 expondría a la víctima a un riesgo mayor, al tener que hacer pública su infidelidad para obtener la protección del estado. 

“Legislar protecciones a base de esta relación, en lugar de la protección de toda persona contra el asecho, privilegia al adulterio, por ejemplo, por encima de aquéllas mujeres que son asechadas por algún varón que se obsesione con ellas, pero con quien no sostienen ni desean sostener relación sexual alguna. Además, debilitaría constitucionalmente la ley ante los reclamos de las parejas del mismo sexo de ser reconocidas, ya que, contrario a las relaciones adulterinas, se podría argumentar que éstas no constituyen un delito en la actualidad y que sí implican una cohabitación”, prosiguió.

En declaraciones posteriores, objetó que se sigan radicando proyectos de ley en esta dirección que, bajo pretexto de evitar la violencia, trastoquen el valor fundamental de la familia.

Monseñor Fernández Torres concluyó recordando que “el bien común de la sociedad, no puede estar guiado exclusivamente por las elecciones individuales de los sujetos, sin referencia alguna a las verdades últimas”.